{"id":4542,"date":"2016-06-26T12:49:16","date_gmt":"2016-06-26T10:49:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.carmelitaniscalzi.com\/es\/?page_id=4542"},"modified":"2021-06-21T17:14:19","modified_gmt":"2021-06-21T15:14:19","slug":"santa-teresa-de-jesus","status":"publish","type":"chi_siamo","link":"https:\/\/www.carmelitaniscalzi.com\/es\/quienes-somos\/fundadores\/santa-teresa-de-jesus\/","title":{"rendered":"Santa Teresa de Jes\u00fas"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Biografia<\/h3>\n<p>Teresa de Ahumada naci\u00f3 en \u00c1vila el 28 de marzo de 1515. Su padre, Alonso de Cepeda, tras quedar viudo y con dos hijos, contrajo matrimonio con Beatriz de Ahumada. Teresa fue la tercera de los diez hijos que tuvo la pareja. Creci\u00f3 en un ambiente muy religioso, en el que desarroll\u00f3 una llamativa sensibilidad por lo trascendente desde muy temprana edad. En una sociedad analfabeta, sus padres la aficionaron precozmente a la lectura.<\/p>\n<p>A los trece a\u00f1os perdi\u00f3 a su madre. Este golpe y las crisis propias de la adolescencia agravaron un problema afectivo que arrastrar\u00eda dolorosamente hasta su conversi\u00f3n definitiva. F\u00edsicamente agraciada y con grandes habilidades sociales, pronto triunf\u00f3 en \u201cla vanidad del mundo\u201d. Ya en el internado de Santa Mar\u00eda de Gracia, tom\u00f3 la determinaci\u00f3n de ser religiosa, tras un fuerte combate interior. Le pareci\u00f3 que era un estado mejor y m\u00e1s seguro para salvarse. Adem\u00e1s, le desagradaban las condiciones en que viv\u00edan las mujeres casadas de su entorno. Le mov\u00eda m\u00e1s el temor que el amor.<\/p>\n<p>Cuando su padre quiso impedir su entrada en el Carmelo de La Encarnaci\u00f3n, Teresa se fug\u00f3, no sin mucho pesar. Sus hermanos tambi\u00e9n dejaban el hogar rumbo a las Am\u00e9ricas en busca de fortuna. Ten\u00eda 20 a\u00f1os y quer\u00eda ser libre para conquistar su propio destino.<\/p>\n<p>En La Encarnaci\u00f3n vivi\u00f3 27 a\u00f1os. En 1537 profes\u00f3 y, transcurrido apenas un a\u00f1o, le sobreviene una extra\u00f1a enfermedad. La gravedad alarma a la familia, que la pone en manos de una famosa curandera. El tratamiento empeor\u00f3 su estado hasta llegar a darla por muerta. Cuenta ella que se cur\u00f3 gracias a la intercesi\u00f3n de san Jos\u00e9, aunque con secuelas que padecer\u00eda toda su vida. Ten\u00eda 27 a\u00f1os y, en adelante, la enfermedad se convirti\u00f3 en su fiel compa\u00f1era.<\/p>\n<p>Durante el periplo de su enfermedad, tom\u00f3 contacto con el misticismo franciscano a trav\u00e9s de la lectura del <em>Tercer Abecedario <\/em>de Osuna, muy importante en su evoluci\u00f3n espiritual, pues la introdujo en la oraci\u00f3n de recogimiento. De nuevo en el monasterio, el reclamo interior a la soledad y la oraci\u00f3n se vio obstaculizado durante a\u00f1os. Por una parte, el ambiente no era propicio. Casi 200 mujeres conviv\u00edan dentro del monasterio, en el que destacaba la extraordinaria personalidad de Teresa. Su constante presencia en el locutorio era obligatoria, pues atra\u00eda las visitas de quienes dejaban buenas limosnas. Pero adem\u00e1s, esta intensa vida social que la apartaba de la oraci\u00f3n no le disgustaba, compensaba su desbordante afectividad.<\/p>\n<p>Cada vez m\u00e1s insatisfecha, urgida por las llamadas del Amigo que la reclamaba toda para S\u00ed, empieza a confrontar sus experiencias interiores en busca de luz. Muchos fueron los confesores letrados a los que confi\u00f3 su alma a lo largo de su vida, peregrina siempre de la verdad. Mujer, de origen judeoconverso y m\u00edstica, mal comienzo para obtener alg\u00fan cr\u00e9dito. Por fin, la ciencia avalar\u00eda su experiencia.<\/p>\n<p>En 1554, ante una imagen Cristo \u201cmuy llagado\u201d comienza su transformaci\u00f3n. En adelante, ya no ser\u00e1 el temor lo que la mueva, sino un profundo amor a quien la ha amado primero. Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, se produce la conversi\u00f3n definitiva. El Esp\u00edritu Santo irrumpe en su alma y la sana, quedando libre de sus problemas afectivos. El fruto de su conversi\u00f3n fue una fecunda actividad como fundadora y escritora que se prolong\u00f3 hasta su muerte.<\/p>\n<p>Santa Teresa de Jes\u00fas muri\u00f3 el 4 de octubre de 1582 en Alba de Tormes. Fue beatificada por Paulo V en 1614, canonizada por Gregorio XV en 1622 y proclamada doctora de la Iglesia por Pablo VI en 1970. Fue la primera mujer a la que se le concedi\u00f3 dicho t\u00edtulo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Opere<\/h3>\n<p>\u00abSi no ten\u00eda libro nuevo, no me parece ten\u00eda contento\u00bb. As\u00ed confiesa Teresa de Jes\u00fas su pasi\u00f3n por la lectura desde la ni\u00f1ez. No ten\u00eda estudios reconocidos, vetados entonces a las mujeres. De hecho, saber leer y escribir la convert\u00eda en mujer privilegiada y, a la vez, en sospechosa. De sus lecturas y conversaciones con los te\u00f3logos m\u00e1s c\u00e9lebres de su \u00e9poca adquiri\u00f3 una s\u00f3lida cultura teol\u00f3gica y espiritual, que enriqueci\u00f3 con su propia experiencia.<\/p>\n<p>El <em>\u00cdndice de libros prohibidos<\/em> que la Inquisici\u00f3n public\u00f3 en 1559 tuvo un gran impacto para Teresa. Privada de las lecturas que tanto la hab\u00edan iluminado en su proceso espiritual, Dios sali\u00f3 a su encuentro: \u00abNo tengas pena, que Yo te dar\u00e9 libro vivo\u00bb. Jesucristo se\u00a0 convertir\u00eda en su maestro interior. Experiencia hecha sabidur\u00eda, a Teresa le urg\u00eda comunicarla, \u00abengolosinar las almas de un bien tan alto\u00bb. Y la empedernida lectora se transform\u00f3 en apasionada escritora.<\/p>\n<p>La futura doctora de la Iglesia escrib\u00eda sabiendo que su obra la deb\u00eda revisar y aprobar un censor eclesi\u00e1stico. Era consciente de que una mujer escritora ser\u00eda mal vista, m\u00e1s a\u00fan si pretend\u00eda ense\u00f1ar. Y, por si fuera poco, al tratarse de unos escritos de contenido espiritual, la Inquisici\u00f3n pod\u00eda condenarla por hereje. Eran \u00abtiempos recios\u00bb que condicionar\u00edan su obra y la obligar\u00edan a agudizar su ingenio. Con el fin de ganarse la benevolencia del censor, no escatim\u00f3 palabras para darle a entender que ella era la primera contrariada, que escrib\u00eda por obediencia y que se reconoc\u00eda inculta, pecadora e inepta.<\/p>\n<p>A pesar de que escribi\u00f3 bastantes poes\u00edas, Teresa es hoy una figura eminente de la literatura principalmente por su prosa. Toda su obra tiene car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, aunque es posible encontrar en ella otros g\u00e9neros literarios, como el did\u00e1ctico, el tratado espiritual o la cr\u00f3nica. Escribi\u00f3 la santa abulense desde su experiencia concreta, sin dogmatismos ni planteamientos abstractos. Este ejercicio de escritura le permiti\u00f3 revivir sus experiencias y reflexionarlas. En esa ardua lucha interna por expresarse, se esclarec\u00eda a s\u00ed misma. Las palabras sobre el papel confirmaban la realidad de lo vivido. Rica retroalimentaci\u00f3n entre la escritora y su pluma.<\/p>\n<p>La dificultad para expresar su m\u00edstica con un lenguaje siempre limitado fue un aut\u00e9ntico quebradero de cabeza para Teresa. Su maestr\u00eda y la novedad de las soluciones que aport\u00f3 a la expresi\u00f3n escrita le valen el calificativo de \u201ccreadora\u201d de la lengua. Tuvo la genialidad de concebir un sistema y presentarlo con un estilo encantadoramente sencillo. De hecho, sus p\u00e1ginas rezuman espontaneidad y frescura.<\/p>\n<p>Mucho se ha escrito desde entonces sobre Teresa, lo mejor es siempre leerla a ella.<\/p>\n<p>Obras:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Libro de la Vida<\/p>\n<p>Camino de Perfecci\u00f3n<\/p>\n<p>Las Fundaciones<\/p>\n<p>Las Moradas<\/p>\n<p>Cuentas de conciencia<\/p>\n<p>Meditaciones sobre los cantares<\/p>\n<p>Cartas<\/p>\n<p>Exclamaciones<\/p>\n<p>Constituciones<\/p>\n<p>Visita de descalzas<\/p>\n<p>Desaf\u00edo espiritual<\/p>\n<p>Vejamen<\/p>\n<p>Poes\u00edas<\/p>\n<p>Escritos sueltos y memoriales<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[LIBRO DE LA VIDA]<\/p>\n<p>Amante de la verdad, Teresa escribi\u00f3 el <em>Libro de la Vida<\/em> con la intenci\u00f3n de contrastar su experiencia con la ciencia de los te\u00f3logos. Cuarenta cap\u00edtulos que narran \u00abel modo de oraci\u00f3n y las mercedes que el Se\u00f1or me ha hecho\u00bb. Autobiograf\u00eda en la que la m\u00edstica doctora insert\u00f3 espacios para la doctrina \u2013el tratadillo sobre la oraci\u00f3n\u2013, y tambi\u00e9n para la cr\u00f3nica \u2013el relato de la fundaci\u00f3n de San Jos\u00e9.<\/p>\n<p>La primera redacci\u00f3n de esta obra se perdi\u00f3. La segunda fue escrita en 1562 en el convento de San Jos\u00e9. Teresa se la hizo llegar al maestro Juan de \u00c1vila, quien dio un veredicto muy favorable. M\u00e1s tarde, estuvo retenida por la Inquisici\u00f3n durante doce a\u00f1os, sin que se encontrara nada condenable en ella.<\/p>\n<p>Actualmente, el manuscrito aut\u00f3grafo se conserva en la Real Biblioteca del monasterio de El Escorial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[CAMINO DE PERFECCI\u00d3N]<\/p>\n<p>En 1566, la madre Teresa tom\u00f3 de nuevo su pluma para conversar con sus monjas. En esta segunda obra, <em>Camino de Perfecci\u00f3n, <\/em>quiso plasmar la esencia de su proyecto de vida en el Carmelo descalzo. Una vida de oraci\u00f3n que es relaci\u00f3n de amistad con Dios y con los dem\u00e1s y que, por tanto, compromete a la persona entera. Teresa profundizar\u00e1 en tres temas que considera imprescindibles para quien desea convertirse en orante: amor, libertad y verdad.<\/p>\n<p>Contextualizado en una sociedad atrapada bajo el yugo de la sospecha, la marginaci\u00f3n de la mujer o el culto a la honra, este libro reivindic\u00f3 la oraci\u00f3n mental \u2013desaconsejada, sobre todo en mujeres\u2013 y lanz\u00f3 una mirada cr\u00edtica hacia las costumbres y actitudes de sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>La primera versi\u00f3n de esta obra tuvo que ser escrita de nuevo tras una dura censura. Su manuscrito aut\u00f3grafo se conserva en la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Demasiado atrevimiento e iron\u00eda que se suavizaron en la segunda redacci\u00f3n, m\u00e1s comedida, cuyo manuscrito aut\u00f3grafo custodian las carmelitas descalzas de Valladolid.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[LAS FUNDACIONES]<\/p>\n<p>Desde 1573 hasta el final de su vida, Teresa fue narrando el proceso de fundaci\u00f3n de los diecisiete conventos en los que intervino. <em>Las Fundaciones<\/em> es un libro que responde a su deseo de dejar un testimonio escrito de lo acontecido para las futuras generaciones de carmelitas: las dificultades de los comienzos y la acci\u00f3n de Dios a trav\u00e9s de la ayuda de tantas personas.<\/p>\n<p>Teresa compagin\u00f3 maravillosamente la doctrina, para asesorar a las nacientes comunidades, con divertidas peripecias que provocan la carcajada del lector. El libro de <em>Las Fundaciones<\/em> proporciona, adem\u00e1s, un magn\u00edfico retrato de la sociedad espa\u00f1ola del XVI. Esa sociedad en la que Teresa inaugur\u00f3 un nuevo estilo de vida, rodeada de bienhechores y detractores.<\/p>\n<p>La autora incluy\u00f3 numerosos episodios de negociaciones, viajes, obras&#8230; y quiso dejar constancia de la precariedad en los recursos y de los incontables obst\u00e1culos que hac\u00edan humanamente imposible el proyecto. La clave que descifra el aut\u00e9ntico mensaje del libro es la acci\u00f3n escondida de Dios en la historia, que ayuda en las dificultades y lleva a buen t\u00e9rmino la empresa. Cada fundaci\u00f3n es presentada como una epifan\u00eda, una historia de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El manuscrito aut\u00f3grafo se conserva en la Real Biblioteca del monasterio de El Escorial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[LAS MORADAS]<\/p>\n<p>Ante la ausencia del <em>Libro de la Vida<\/em>, retenido por la Inquisici\u00f3n, Teresa escribi\u00f3 en 1577 su principal obra: <em>Las Moradas<\/em>. Este destacado tratado de la espiritualidad universal lo redact\u00f3 en tan solo seis meses, mientras una grave problem\u00e1tica reca\u00eda sobre su persona y fundaciones. Circunstancias adversas, pero plenitud de vida en su interior.<\/p>\n<p>Desde la madurez ya alcanzada, Teresa mira retrospectivamente y desvela su propia trayectoria espiritual. La resume en siete etapas, dejando abierta la puerta para que cada orante recorra su propio y personal\u00edsimo camino.<\/p>\n<p>El proceso que se desarrolla en <em>Las Moradas<\/em> parte de un ser humano desconectado de su mundo interior y culmina en una \u00edntima uni\u00f3n con Dios por medio del matrimonio espiritual. La persona es representada por el s\u00edmil del castillo, por cuyas estancias debe peregrinar hasta alcanzar la morada m\u00e1s \u00edntima: el centro donde habita Dios. La puerta de este castillo es la oraci\u00f3n que, entendida como relaci\u00f3n de amistad, ir\u00e1 ganando en profundidad a lo largo del proceso. El esfuerzo de los comienzos se tornar\u00e1 en el puro recibir de las s\u00e9ptimas moradas. Es una obra llena de sugerentes im\u00e1genes y atrevidas comparaciones que tratan de poner palabra a lo inefable.<\/p>\n<p>El manuscrito aut\u00f3grafo lo conservan actualmente las carmelitas descalzas de Sevilla.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[MEDITACIONES SOBRE LOS CANTARES]<\/p>\n<p>Teresa escribi\u00f3 por propia iniciativa las <em>Meditaciones sobre los Cantares<\/em>. Redact\u00f3 dos versiones. La primera en 1566 y la segunda en 1574. Se trata de un comentario oracional sobre el salom\u00f3nico <em>Cantar de los Cantares<\/em>. Una obra peligrosa en tiempos en los que estaba prohibido incluso leer la Biblia en romance. De hecho, su confesor le mand\u00f3 quemarla porque, aunque no se hab\u00eda encontrado nada err\u00f3neo en ella, no consider\u00f3 apropiado que una mujer escribiese sobre la Escritura. Teresa la envi\u00f3 a la hoguera inmediatamente y, por esa raz\u00f3n, no existen los aut\u00f3grafos. Por suerte, ya exist\u00edan copias que permitieron hacerla llegar hasta nuestros d\u00edas. Cuatro copias \u2013la de Alba, Baeza, Consuegra y Las Nieves\u2013 se conservan en la Biblioteca Nacional de Madrid.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[CARTAS]<\/p>\n<p>Extraordinaria comunicadora, Teresa redact\u00f3 un gran n\u00famero de cartas, sobre todo, a partir del comienzo de su reforma. De ellas, solo se ha conservado una m\u00ednima parte: cerca del medio millar.<\/p>\n<p>El epistolario teresiano tuvo un papel muy importante en la empresa fundacional. A trav\u00e9s de\u00a0 sus cartas, la madre Teresa se hac\u00eda presente en las comunidades, se interesaba por sus problemas y segu\u00eda aconsejando a sus hijas desde la distancia. Teresa dese\u00f3 crear una red entre sus conventos por la que circulasen con fluidez el di\u00e1logo y la solidaridad.<\/p>\n<p>La correspondencia epistolar de la santa abulense presenta su realidad m\u00e1s cotidiana: la marcha de las fundaciones, las preocupaciones econ\u00f3micas, las necesarias negociaciones&#8230; y la muestran tambi\u00e9n a ella misma. Su pluma nos desvela su salud, su estado de \u00e1nimo, su delicadeza e inter\u00e9s por los dem\u00e1s, sus problemas familiares, sus amistades, sus temores&#8230; y su caracter\u00edstico buen humor, plasmado en tantas an\u00e9cdotas relatadas.<\/p>\n<p>Teresa dirigi\u00f3 sus cartas a los m\u00e1s diversos destinatarios: monjas, bienhechores, parientes, cl\u00e9rigos, obispos&#8230; incluso al rey Felipe II. De ah\u00ed que su tem\u00e1tica sea muy variada. Un epistolario muy apreciado por los historiadores dada su riqueza en informaci\u00f3n sobre el siglo XVI.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[CUENTAS DE CONCIENCIA]<\/p>\n<p>Bajo el t\u00edtulo de <em>Cuentas de conciencia <\/em>se recogen 66 fragmentos que Teresa de Jes\u00fas escribi\u00f3 entre los a\u00f1os 1560 y 1581. En cuadernillos y papeles sueltos, la m\u00edstica se explay\u00f3 sobre su modo de oraci\u00f3n y algunos fen\u00f3menos m\u00edsticos que hab\u00eda recibido. Estos escritos los remit\u00eda a sus confesores en busca de discernimiento. Tambi\u00e9n se incluye la declaraci\u00f3n que la santa escribi\u00f3 al tribunal de la Inquisici\u00f3n en Sevilla cuando fue procesada.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio de personas pr\u00f3ximas a Teresa, compuso muchos textos de este estilo, que se perdieron o se destruyeron. Los fragmentos que conocemos nos han llegado gracias a las copias que se hicieron de los aut\u00f3grafos. Una de ellas se custodia en San Jos\u00e9 de \u00c1vila.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[EXCLAMACIONES]<\/p>\n<p>Las <em>Exclamaciones del alma a Dios<\/em> son un conjunto de diecisiete textos que sumergen al lector en la oraci\u00f3n de Teresa. Descubren su alma en di\u00e1logo sincero y amoroso con Dios. En estos escritos llaman la atenci\u00f3n las numerosas referencias b\u00edblicas.<\/p>\n<p>Se desconoce cu\u00e1ndo ni d\u00f3nde fueron redactadas y solo se conservan copias de ellas. Las m\u00e1s importantes se guardan en el monasterio de las carmelitas descalzas de Granada y en la Biblioteca de la Universidad Literaria de Salamanca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[CONSTITUCIONES]<\/p>\n<p>Antes de 1565, Teresa de Jes\u00fas hab\u00eda redactado unos breves estatutos por los cuales se reg\u00edan las descalzas de su primera fundaci\u00f3n. Se trataba de un plan de vida comunitaria, experimentado ya por las hermanas, que fue aprobado por el obispo de \u00c1vila. Lamentablemente, este aut\u00f3grafo primitivo se perdi\u00f3.<\/p>\n<p>En 1567, el superior general de la orden dio el visto bueno a unas Constituciones m\u00e1s extensas, escritas por Teresa. Tampoco se conserva el aut\u00f3grafo de ellas, pero s\u00ed copias. No hay certeza de que fueran las vigentes en San Jos\u00e9 o las elaboradas para las siguientes fundaciones, que s\u00ed estaban bajo la jurisdicci\u00f3n de la orden. Las r\u00fabricas correspondientes a las culpas y penalizaciones no son de la mano de Teresa, sino traducci\u00f3n de un c\u00f3digo penal latino anterior. Un a\u00f1o despu\u00e9s, este texto se convertir\u00eda en la base de las Constituciones de los frailes.<\/p>\n<p>Al primitivo texto de la fundadora, los visitadores y algunas prioras introdujeron modificaciones, no siempre de acuerdo con ella. Teresa otorg\u00f3 m\u00e1s importancia a lo carism\u00e1tico que a lo jur\u00eddico. De hecho, <em>Camino de Perfecci\u00f3n<\/em> ser\u00eda el verdadero manual para el Carmelo descalzo. Pero, a medida que se retocaban y multiplicaban los textos, conven\u00eda redactar y fijar de nuevo las Constituciones. No lo hizo Teresa, sino los padres carmelitas descalzos reunidos en Alcal\u00e1 (1581). El deseo de la madre fundadora fue que las hermanas participasen en el proceso de elaboraci\u00f3n. Por ello, hab\u00eda apremiado a todas sus comunidades a que aportasen una palabra de experiencia, que ella se encarg\u00f3 de revisar y transmitir con insistencia al padre Graci\u00e1n. No obstante, no todas las peticiones de la fundadora fueron escuchadas ni reflejadas en estas Constituciones. Por expreso deseo de Teresa, estas Constituciones fueron publicadas en Salamanca.<\/p>\n<p>El texto que se incluye en las ediciones actuales de las obras de santa Teresa es el anterior al Cap\u00edtulo de Alcal\u00e1 de los padres carmelitas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[VISITA DE DESCALZAS]<\/p>\n<p>La <em>Visita de Descalzas<\/em> es una peque\u00f1a obra fechada en 1576 que Teresa escribi\u00f3, a petici\u00f3n del padre Graci\u00e1n, en Toledo. El objetivo era el de proporcionar una serie de pautas a los visitadores de las nuevas fundaciones para que su servicio en la visita can\u00f3nica fuera de provecho para las comunidades.<\/p>\n<p>Este escrito sencillo y espont\u00e1neo pone de manifiesto el pensamiento de Teresa en cuestiones pr\u00e1cticas: realismo, eficacia y sentido com\u00fan.<\/p>\n<p>El manuscrito aut\u00f3grafo se conserva en la Real Biblioteca del monasterio de El Escorial.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[DESAF\u00cdO]<\/p>\n<p>Entre 1572 y 1573, siendo Teresa de Jes\u00fas priora en La Encarnaci\u00f3n, recibe un <em>desaf\u00edo espiritual<\/em> de parte de unos carmelitas descalzos, probablemente, procedentes de Pastrana. En la misiva colocan sobre la mesa una serie de duras penitencias, retando a las monjas a modo de un \u201ctorneo o justa a lo divino\u201d. Teresa responder\u00e1 en 1574, llevando la lucha al terreno de las virtudes, el campo de trabajo teresiano por excelencia.<\/p>\n<p>Una copia del aut\u00f3grafo, perdido en el siglo XVIII por causas desconocidas, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[VEJAMEN]<\/p>\n<p>A finales de 1576, Teresa recibi\u00f3 estas palabras en la oraci\u00f3n: \u201cB\u00fascate en m\u00ed\u201d. Experiencia que comunic\u00f3 a su hermano Lorenzo, pidi\u00e9ndole su parecer. Por su parte, \u00e9l consult\u00f3 a sus confidentes. Y, fruto de la reflexi\u00f3n en com\u00fan, que se comparti\u00f3 en el locutorio del convento de San Jos\u00e9, escribieron a la madre Teresa, entonces en Toledo. Para la sorpresa de todos, ella contestar\u00eda con esta obrita llena de iron\u00eda y buen humor.<\/p>\n<p>El manuscrito aut\u00f3grafo, casi completo, lo conservan las carmelitas descalzas de Guadalajara.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[POES\u00cdAS]<\/p>\n<p>Teresa no fue propiamente poeta, as\u00ed lo confes\u00f3 ella. Escribi\u00f3 versos sencillos de tem\u00e1tica muy diversa. Algunas de sus poes\u00edas brotaron del torrente de su experiencia m\u00edstica. Otras, serv\u00edan para amenizar las celebraciones comunitarias y recreaciones. Villancicos navide\u00f1os, coplas y romances sobre lo que iba aconteciendo&#8230; una producci\u00f3n l\u00edrica popular que refleja el car\u00e1cter alegre y el buen humor que ella deseaba imprimir a sus comunidades.<\/p>\n<p>Se conservan los manuscritos aut\u00f3grafos de escasos poemas. En la Biblioteca Nacional de Madrid se guarda una copia del siglo XVIII.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>Espiritualidad<\/h3>\n<p>Teresa de Jes\u00fas reconoci\u00f3 en su vida una Presencia que la cercaba amorosamente en busca de su amistad. Tras muchos a\u00f1os sin \u00e9xito en la batalla por \u00abconcertar estos dos contrarios\u00bb -Dios y el mundo-, se abandon\u00f3 confiadamente en los brazos de Cristo. Y, a partir de ese momento, Dios tomar\u00eda el tim\u00f3n de su vida y la embarcar\u00eda en una traves\u00eda fascinante rumbo a las \u00abs\u00e9ptimas moradas\u00bb. De esta experiencia brota la espiritualidad teresiana.<\/p>\n<p>Con su vida y escritos, Teresa quiso transmitir c\u00f3mo era el Dios que hab\u00eda salido a su\u00a0 encuentro para regal\u00e1rsele sin medida. Hab\u00eda comprobado que no desea otra cosa que darse a quien le quiera recibir. Dios invita a la persona a que entre en su interior, donde \u00c9l habita. As\u00ed es \u00abla gran hermosura y dignidad del \u00e1nima\u00bb, creada a imagen y semejanza de\u00a0 Dios y capaz de entablar amistad con \u00c9l. Dios se le entrega totalmente, no porque el ser humano haya acumulado m\u00e9ritos, sino porque \u00c9l se quiere revelar y suscitar una respuesta de donaci\u00f3n. Dice Teresa que este Dios \u00abdora las culpas\u00bb y saca el m\u00e1ximo partido a lo bueno que hay en cada uno.<\/p>\n<p>Teresa experiment\u00f3 que la persona puede vivir arrastrada por sus fuerzas instintivas e ignorante de su propia identidad y destino. Desde este punto de partida, el proceso espiritual es para ella una liberaci\u00f3n de todo lo que disgrega a la persona interiormente y la separa de su meta: la uni\u00f3n transformante con Cristo, el matrimonio espiritual.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es la puerta para entrar en esta din\u00e1mica, cuyo \u00fanico requisito es una \u00abdeterminada determinaci\u00f3n\u00bb. Fruto de este encuentro en amistad, crece la humildad por la iluminaci\u00f3n de verdades en el alma: qui\u00e9n es Dios, qui\u00e9n es la persona, lo poco que esta puede hacer con su esfuerzo y lo mucho que recibe. La clave para avanzar por este camino es acoger como pobre lo que Dios ofrece y responder a su gracia con una generosa entrega de s\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando el amor divino acaricia un alma, ya no puede medir su vida seg\u00fan el cumplimiento de unos preceptos y ritos, sino seg\u00fan el amor con que responde a tanto don recibido. Por eso, esta experiencia pone en marcha una transformaci\u00f3n del ser en su ra\u00edz, para acomodarlo a una amistad cada vez m\u00e1s profunda con Dios y con sus hermanos.<\/p>\n<p>Teresa experiment\u00f3 grandes ansias de plenitud y libertad. Advirti\u00f3 que el ser humano posee en su interior un vac\u00edo que nada ni nadie puede colmar, solo Dios. Sin embargo, se empe\u00f1a en llenarlo con lo que le deja m\u00e1s hambriento. No son las cosas ni las personas, sino la actitud tomada frente a ellas lo que atrapa la vida en una espiral de esclavitudes. La persona necesita desentra\u00f1ar la mentira del mundo que lleva dentro, que \u00abtodo es nada\u00bb y que \u00absolo Dios basta\u00bb. Cuando el alma ha visto las grandezas de Dios, no le pesa ning\u00fan desprendimiento que le ayude a soltar peso para volar hacia \u00c9l. \u00abAndar en verdad\u00bb y desnudez para poder al fin ser libre.<\/p>\n<p>Cristo es el centro de la espiritualidad teresiana. Su Humanidad san\u00f3 afectivamente a Teresa y la introdujo en el misterio del Dios trinitario, comuni\u00f3n de amor. De la radical opci\u00f3n por \u00c9l brotar\u00e1 el deseo de querer contentarle en todo. Y, ya que el amor a Dios y al pr\u00f3jimo es el mismo, el servicio a los dem\u00e1s autentica el seguimiento a Aquel que \u00abnunca torn\u00f3 por s\u00ed\u00bb. Teresa propone un camino de fe vivido en comunidad. Un grupo de amigos de Jes\u00fas donde cada uno sea para los dem\u00e1s otro Cristo, convirti\u00e9ndose en \u00abesclavo de Dios y de todos\u00bb por amor. Esto es, olvidarse de s\u00ed y pensar en el bien del otro por encima de uno mismo. Amor que impregna las peque\u00f1as cosas de cada d\u00eda, pues Dios no mira la grandeza de las obras sino el amor con que se hacen.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h3>lugares<\/h3>\n<p>Teresa de Jes\u00fas experiment\u00f3 c\u00f3mo la misericordia de Dios hab\u00eda transformado su vida. Sin embargo, no se refugi\u00f3 en un intimismo egoc\u00e9ntrico y est\u00e9ril. Al contrario, su sensibilidad se agudiz\u00f3 ante los sufrimientos de un mundo que \u00abestase ardiendo\u00bb. Por eso, el deseo de compartir lo que hab\u00eda recibido de Dios le apremiaba. El fruto de su conversi\u00f3n fue una fecunda actividad como fundadora y escritora que se prolong\u00f3 hasta su muerte.<\/p>\n<p>Teresa so\u00f1aba una peque\u00f1a comunidad que viviera con autenticidad el Evangelio. Un signo en medio de una sociedad de valores trastocados y una Iglesia en crisis. Un lugar de oraci\u00f3n y trabajo, silencio y fraternidad, donde \u00abhacer eso poquito que era en m\u00ed\u00bb para mejorar la realidad. En 1562, entre numerosas dificultades, este sue\u00f1o se hizo realidad con la primera fundaci\u00f3n de descalzas: el convento de San Jos\u00e9 en \u00c1vila.<\/p>\n<p>Trascurr\u00edan gozosamente los d\u00edas de Teresa, cuando el testimonio de un misionero venido de la reci\u00e9n descubierta Am\u00e9rica le sacudi\u00f3 el coraz\u00f3n. Ante el padecimiento de tantas criaturas, maltratadas por la ambici\u00f3n colonial y faltas de evangelizadores, sinti\u00f3 la urgencia de extender su obra. Ten\u00eda 52 a\u00f1os. A partir de entonces, su vida fue tan intensa en viajes y nuevos conventos, que la imagen que ha quedado de ella para la historia es la de \u201cla santa andariega\u201d.<\/p>\n<p>Fundadora de monjas, y tambi\u00e9n de frailes, recorri\u00f3 m\u00e1s de seis mil kil\u00f3metros por aquellos maltrechos caminos espa\u00f1oles del siglo XVI. Sus conventos fueron levant\u00e1ndose a un ritmo prodigioso: Medina del Campo (1567), Duruelo (1568), Malag\u00f3n (1568), Valladolid (1568), Toledo (1569), Pastrana (1569), Salamanca (1570), Alba de Tormes (1571), Segovia (1574), Beas de Segura (1575), Sevilla (1575), Caravaca (1576), Villanueva de la Jara (1580), Soria (1581), Palencia (1581) y Burgos (1582).<\/p>\n<p>Teresa despleg\u00f3 sus extraordinarias cualidades personales para sortear obst\u00e1culos de toda \u00edndole. A los insuficientes recursos econ\u00f3micos se le un\u00edan los problemas para conseguir las licencias, la dureza de los viajes, la b\u00fasqueda y acondicionamiento de las casas, su mala salud&#8230; Sospechosa por ser de origen judeoconverso, mujer y m\u00edstica, fue denunciada en varias ocasiones a la Inquisici\u00f3n que, en 1575, abri\u00f3 un proceso contra ella y sus monjas en Sevilla, del que salieron absueltas. Encontr\u00f3 detractores en la nobleza y la burgues\u00eda, tambi\u00e9n en la Iglesia. Incluso en su propia orden la situaci\u00f3n se hizo insostenible y, tras un doloroso proceso, las fundaciones teresianas se desgajaron de ella en 1580, naciendo as\u00ed el Carmelo Descalzo. Y es que Teresa puso en jaque los valores por los que se reg\u00eda aquella sociedad.<\/p>\n<p>Mujer siempre envuelta en mil conflictos y necesidades, su astuta diplomacia y c\u00e9lebre pericia en el mundo de los negocios fueron decisivas para su \u00e9xito. Pero el aut\u00e9ntico motor de su haza\u00f1a fue su deseo de servir al Amigo, a quien permanec\u00eda \u00edntimamente unida. De una inquebrantable fe y un apasionado amor brotaron el coraje y la fortaleza para vencer toda adversidad.<\/p>\n<p>Para Teresa, cada fundaci\u00f3n era una aut\u00e9ntica epifan\u00eda. Dios iba extendiendo su reino a medida que se inauguraban las nuevas comunidades. Y lo hac\u00eda vali\u00e9ndose de la insignificancia social de una mujer. El esp\u00edritu del mal se opon\u00eda a ello, sembrando el camino con tantas y tantas contrariedades. Pero el poder de Dios es siempre m\u00e1s fuerte. Su luz y su bondad triunfaban cada vez que un nuevo Carmelo nac\u00eda.<\/p>\n<p>A Teresa se le acab\u00f3 la salud y la vida en el servicio de Dios y de la Iglesia. Estaba convencida de la importante misi\u00f3n eclesial que se llevaba a cabo en sus casas de oraci\u00f3n. Entend\u00eda que la oraci\u00f3n, desde la transformaci\u00f3n de la propia persona, como onda expansiva alcanza a todos los rincones de la tierra.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":68680,"parent":4540,"menu_order":1,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"elemento_chi_siamo":[847],"class_list":["post-4542","chi_siamo","type-chi_siamo","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","elemento_chi_siamo-fundadores-es"],"acf":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Santa Teresa de Jes\u00fas - CARMELITAS DESCALZOS<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.carmelitaniscalzi.com\/es\/quienes-somos\/fundadores\/santa-teresa-de-jesus\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Santa Teresa de Jes\u00fas - CARMELITAS DESCALZOS\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&nbsp; Biografia Teresa de Ahumada naci\u00f3 en \u00c1vila el 28 de marzo de 1515. 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