Carta de las monjas de Alepo

Carta de las monjas de Alepo

Ha supuesto una gran alegría recibir en la Curia General una carta que las Carmelitas de Alepo mandaron al P. General el día 21 de diciembre de 2016 y que publicamos completa en francés y español en nuestras redes sociales el día 27 del mismo mes.

En ella agradecían la cercanía de sus hermanos y hermanas, las ayudas enviadas y sobre todo las oraciones con las que se han sentido sostenidas en medio de la terrible situación que les ha tocado vivir. Conmueve saber de ellas mismas que la más pequeña oración, la palabra de ánimo en la que han percibido nuestra cercanía, nuestro amor, les ha ayudado a poder vivir mejor su vida de comunidad en medio de la guerra que ha azotado cruelmente Alepo.

Unidas al pueblo sufriente, por el que han intercedido continuamente en su oración y han acompañado en sus padecimientos, han continuado su vida fraterna superando todos los obstáculos: Así, nuestras hermanas, han instalado en el coro una nueva imagen de Nuestra Señora del Monte Carmelo –regalo de las carmelitas de Harissa, Líbano- bendecida por un sacerdote del Verbo Encarnado, delegado por el Obispo. Han podido unirse a la Iglesia y la Orden en la alegría por la canonización de Isabel de la Trinidad y la beatificación del P. María Eugenio, celebrar sus ejercicios anuales e incluso la fiesta de la Priora, los días 13 y 14 de noviembre.

En su carta, las hermanas comparten igualmente con nosotros la alegría que ha supuesto la liberación de la ciudad para la población, sometida durante tanto tiempo a grandes sufrimientos; aunque existe un contraste fuerte entre las partes occidental y oriental de la ciudad. En el momento en el que nos escribían la carta, la gente se aprestaba feliz, entre cantos y bailes, a decorar la ciudad en la parte oeste, para poder celebrar la Navidad, incluso en medio de las ruinas. Al este, sin embargo, la situación es bastante más penosa, con grandes dificultades para afrontar el invierno y, aunque la ciudad pueda reconstruirse, las heridas en el corazón de la población que ha sufrido más el conflicto permanecerán abiertas durante mucho tiempo ¡Que el Príncipe de la Paz pueda sanarlas!, ruegan nuestras hermanas suplicando que nos unamos a su confiada oración.