P. Silverio de Santa Teresa, Carmelita Descalzo 8.III.1878

(Escóbados de Arriba, Burgos, España) – 10.III.1954 (Mazatlán, Sinaloa, México)

El P. Silverio, de la familia Gómez-Fernández, nació en el pueblecito de Escóbados de Arriba, en la altiplanicie de Sedano, sur del partido de Villarcayo (Provincia de Burgos, España), el 8 de marzo de 1878.

Educado con un tío suyo sacerdote, D. Tiburcio Fernández, cursó los primeros estudios de latín (1889-1892), en la Preceptoría de D. Manuel Gutiérrez, párroco de Villaescusa de Butrón, pueblecito inmediato a Escóbados, obteniendo la nota de «Meritissimus» en Latín y la de «Beneméritas» en las de Geografía e Historia de España. Desde la Preceptoría de D. Manuel Gutiérrez fue al Seminario de San Jerónimo, en Burgos, a proseguir los estudios eclesiásticos, durante otros tres años, 1892-1895. En julio de 1895 entra en el noviciado de los Carmelitas Descalzos de Larrea (Vizcaya, España), tomando el hábito carmelitano el 4 de julio de 1895. Acabado su noviciado estudia filosofía y teología en los colegios de la provincia de San Joaquín de Navarra.

Fue ordenado de sacerdote el 27 de julio de 1902, por el Arzobispo de Burgos, Fray Gregorio María Aguirre, futuro Cardenal y Primado de España. Este mismo año marcha a Roma, donde, entre 1902 y 1904, en la Universidad Gregoriana, continúa los estudios teológicos. Cuando el General de la Orden, P. Reinaldo María le destina como profesor al colegio teológico de Nápoles, realiza un viaje de ampliación de estudios por Alemania, Holanda, Bélgica e Inglaterra. Finalmente no se incorporará a la cátedra, sino que será destinado a Burgos.

Allí, por encomienda de los Superiores Mayores se va a dedicar a la investigación histórica, a la bibliografía y edición de la herencia espiritual del Carmelo Descalzo. En 1906 es nombrado director de la Revista Monte Carmelo. Se ha calculado que el P. Silverio llegó a publicar uno 600 títulos entre artículos, obras mayores y menores.

Su primera gran obra fue El Precepto del Amor (1913), publicada por capítulos titulados La caridad legal y la caridad cristiana en la Revista Monte Carmelo. Luego vendría Resumen histórico de la Restauración de los Carmelitas Descalzos en España (1918), La tercera obra, grande y meritísima es la Historia del Carmen Descalzo en España, Portugal y América, 15 volúmenes, que fue definida como “archivo elegante y amoroso de nuestro pasado”, y que fue llevada a cabo “conforme a los cánones historiales de su tiempo, con fines de edificación”. De los quince tomos dedica los cuatro primeros a la biografía de Santa Teresa de Jesús; el quinto a la vida de San Juan de la Cruz; el sexto tomo esta dedicado a los Padre Gracián y Doria. En los nueve tomos restantes, presenta sintetizadas las vidas de los más insignes carmelitas, tanto frailes como religiosas hasta la mitad del siglo XX. Escoge figuras relevantes tanto en virtudes como en ciencia y levanta también acta de las nuevas fundaciones de conventos y monasterios en España, Portugal y América. El primer tomo salió de la Imprenta del Monte Carmelo en 1935. Entre otras obras, pueden notarse: Vida de Santa Teresa de Jesús, síntesis suprema de la Raza (1939), en la colección de la Biblioteca Nueva, de Madrid o la última en ver la luz: La Carmelita Perfecta (1948), editada en Monte Carmelo, está dedicada a sus queridas hermanas Carmelitas Descalzas.

Entre sus obras menores están ¡Pobres Niños! (1910), Recuerdo del XXII Congreso Eucarístico Internacional (1911); Por las Hurdes y las Batuecas (1922); Santa Teresa, modelo de feminismo cristiano (1931); Santa Teresa y sus relaciones de amistad (1933); Ana Teresa de la Sagrada Familia (1935); La Venerable María de Jesús (1949); Vida Don Pedro Poveda Castroverde (1952).

Como editor su obra es, todavía, más voluminosa. Entre otras obras debemos citar: la edición del Florilegio Carmelitano (1908), libro de piedad. Diálogos sobre la muerte de Sta. Teresa por el P. Gracián (1913). Libro de Recreaciones y otros escritos de la M. María de San José (1913). Obras de Santa Teresa de Jesús (1915-1925). Precisamente con esta publicación, daría inicio a la Biblioteca Mística Carmelitana, que “ha servido de base para las meritorias ediciones sucesivas de las Obras Completas de los dos Santos Doctores del Carmelo Teresiano, y para las numerosas traducciones editadas en todas las lenguas. Con sola esta infatigable obra de la BMC queda justificado el calificativo dado al P. Silverio de promotor de la Espiritualidad” (Matías del Niño Jesús). La Biblioteca Mística Carmelitana pretendía presentar al público “instruido y devoto” las obras “místicas y ascéticas castellanas en que tan fecundamente se ha mostrado la descalcez carmelitana”. De las obras de Santa Teresa hizo una edición popular, 1916-1920, y la edición breviario en 1922, conteniendo las obras principales de la Santa. Luego vendrían lo Procesos de Beatificación y Canonización de Santa Teresa, 1934-1935, en tres volúmenes de la misma BMC.

En la misma Biblioteca publicaría las Obras de San Juan de la Cruz, en cuatro volúmenes, así como los Procesos de Beatificación y Canonización del Santo en un volumen. Este mismo año vio la luz la edición breviario de las obras de San Juan de la Cruz. En 1935-1937 publicó una Vida de Santa Teresa de Jesús, desglosada de la Historia del Carmen Descalzo. Otras obras notables de autores carmelitanos publicadas por el P. Silverio son: Cántico Espiritual y Poesías de San Juan de la Cruz según el códice de Sanlúcar de Barrameda, en edición fototipográfica, 1928 y las Obras del P Jerónimo Gracián de la Madre de Dios, 1932-1933, en tres tomos.

En 1911 asistió, como asesor de prensa, al XXII Congreso Inter-Eucarístico celebrado en Madrid. El 14 de mayo de 1915 La Real Academia de la Historia le nombró académico. En 1918 se le concede la Medalla de Oro de la Real Academia de la Lengua, por su Bibliografía Teresiana. Representó a la Orden en la declaración del Doctorado de Santa Teresa por la Universidad de Salamanca. Participo de la Embajada del Cardenal Benlloch a América del Sur, 1923, siendo condecorado con la Orden del Sol del Perú. Previamente, en 1922 (IIIer Centenario de la Canonización de Santa Teresa), había concursado en varios certámenes, siendo premiado en los Juegos Florales de Sevilla, presididos por la Infanta Isabel; triunfó en el Certamen Nacional Teresiano, obteniendo el premio de la Real Academia de la Historia Por su obra Principales fuentes de información para una historia de Santa Teresa y crítica de las biografías de la Santa anteriores a 16l0. En 1923 fue premiado por su trabajo Influencia del espíritu de Santa Teresa en Cataluña. En 1924 fue elegido Académico de la Hispano Americana de Cádiz, siendo presentado por José María Pemán, notable poeta y escritor gaditano. En 1948 fue nombrado miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas. En 1952, el Jefe del Estado, Francisco Franco, le concede, la Gran Cruz de la Orden de Alfonso el Sabio, que le fue impuesta por el Ministro de Educación, Ruiz Jiménez.

Por lo que se refiere a los cargos que desempeñó entre los Carmelitas Descalzos, en 1909 fue nombrado Definidor Provincial, en 1913 Historiador oficial de la Orden, Prior del Carmen de Burgos en 1918, Provincial de San Juan de la Cruz de Burgos en 1933, Definidor General por el Capítulo de 1937, Vicario General de la Orden en 1946 y elegido su General en 1947.

Como historiador sentía añoranza por los antiguos Carmelos masculinos abandonados y vio con gozo que la Madre Maravillas de Jesús fundara en los solares de Duruelo, Mancera y en el Desierto de Batuecas.

Entre todos los Desiertos abandonados y en ruinas tenía preferencia por el de San José de Batuecas y el máximo interés por su restauración. Él, tan conocedor de los heroísmos en los orígenes de la Reforma Teresiana.

En el convento provisionalmente restaurado en el Desierto de San José del Monte de las Batuecas estuvo en 1922, para recibir en nombre de la Orden al rey Alfonso XIII en su visita a comarca de las Hurdes, fruto de esta visita es el escrito Por las Hurdes y las Batuecas, 1922, publicado en varios capítulos en la Revista Monte Carmelo, al que nos referimos más arriba. Establecida la Madre Maravillas con sus monjas en Batuecas, predicó ejercicios espirituales a la comunidad entre el 20 y el 30 de julio de 1938.

En el capítulo de 1947, en el que el P. Silverio es elegido General de la Orden, manifestó su deseo de restaurar la vida de los Desiertos de la Orden. En 1948, con la asistencia del P. Silverio, tiene lugar la fundación del Desierto de Roquebrune en Francia. En octubre de 1950 propuso a los provinciales reunidos en Roma restaurar la vida eremítica en Batuecas, cuya cesión a la Orden había logrado de la Madre Maravillas. La restauración del desierto de Batuecas tuvo lugar el 28 de noviembre de 1950.

Apoyó la obra de Santa Maravillas de Jesús, llegando a afirmar que “quien haya tratado un poco a la M. Maravillas de Jesús, habrá notado en ella un amor profundo a la Orden y, como obligada consecuencia, un anhelo firme y constante por restaurar los conventos históricos de la Reforma Teresiana”. Siendo General de la Orden presidió la inauguración del Carmelo de Duruelo, el 20 de julio de 1947: “¡Qué alegría tan profunda y sana y tan clásicamente teresiana irradió todo nuestro ser!… Fue día de grandes emociones para los que llevaban entrañado el amor a la Descalcez Teresiana y, para mí, uno de los más felices de mi vida”.

La gran obra de su generalato fue le erección del Colegio Internacional de PP. Carmelitas Descalzos, en Roma, Teresiano, levantado junto a San Pancracio, en los terrenos de la Villa Panfili. El 15 de octubre de 1950, festividad de Santa Teresa, tuvo lugar la colocación de la primera piedra.

Con motivo de sus bodas de oro sacerdotales, 1952, la Curia Generalicia, le dedicó volumen, titulado Zelo zelatus sum.

“Aunque no muy visto, su estampa religiosa fue muchos años relevante a los ojos de los burgaleses. Su mirada modesta en un tipo humano de gran estatura, bajo una frente ancha y luminosa, revelaba su atinada vida interior Sus hermanos conventuales le vimos siempre descalzo. Era el celebrante de la primera misa del Carmen. Fue el hermano afable, sabedor y tan propicio a la chanza clara como a la ironía inteligente. Su asistencia a los actos de Comunidad, esa rueda penitente del claustro, era indefectible. Había logrado el doctorado de la prudencia en sus juicios literarios como en sus dictámenes prácticos” (Bruno de San José)

Estando realizando la visita canónica a la provincia de Méjico falleció el 10 de marzo de 1954 en Mazatlán, en el convento de las Hermanas Terciarias Carmelitas Mejicanas, por un ataque de baja tensión, cuando estaba a punto de tomar el avión hacia Roma. Era aún General de la Orden. El 11 de marzo sus restos fueron inhumados en el Panteón de Españoles ilustres de Méjico en espera de trasladarlos al colegio Internacional de Roma, Teresianum, en cuya capilla reposan hoy en día.

Tras su muerte el P. Silverio fue definido como “tipo señero de castellano viejo y burgalés de pro; recia figura a la que el aroma de sus muchas virtudes y el batallar constante de su pluma, supieron elevar desde las arideces recónditas de una olvidada aldea, hasta la cumbre ingente de Prepósito General de la Orden del Carmen”.